Se encuentra usted aquí

Cabuérniga y Nansa

Emprenderemos la ruta dirigiéndonos a Cabezón de la Sal, cogiendo la autovía (A-8) en dirección a Oviedo. En Cabezón podemos visitar el poblado Cántabro, donde se recrea la forma de vida en la Edad de Hierro.

Dejando atrá el pueblo y cogiendo la carretera (CA-180) llegaremos a Carrejo, donde es conocida la tradición cantera de sus vecinos y su habilidad con la forja. En Carrejo merece una visita el Museo de la Naturaleza. Desde allí, remontando el río Saja nos adentramos en el Valle de Cabuérniga, donde se guarda la más pura esencia de las tradiciones montañesas, siendo, además cuna del escritor Manuel Llano, que dio nueva vida a la mitología de Cantabria, describiendo, asimismo, esta comarca de una manera muy hermosa.

Son: Ucieda, Ruente con su Fuentona, Valle, Correpoco y Barcena Mayor, punto de obligada visita; todos ellos englobados en un impresionante paisaje que ha dado lugar a la creación del Parque Natural Saja-Besaya.

En Barcena Mayor, encontraremos un pueblo muy bien conservado, que mantiene sus construcciones -típicamente montañesas- adaptando tradición y modernidad en la propuesta de servicios que se ofrecen al visitante.

Volviendo sobre nuestros pasos cogeremos la carretera autonómica (C-182) y a través del collado de Carmona, llegaremos al Valle del Nansa, donde encontraremos pueblos como Carmona, donde merece la pena un pausado paseo por sus callejuelas para contemplar los bellos ejemplares de casonas típicas de la zona, o Tudanca, lugar donde se encuentra la Casa Museo de José María de Cossio. De nuevo, desandando el camino, nos dirigiremos a Puente Nansa, donde tomaremos la carretera (CA-181) que habrá de llevarnos al embalse de Palombera, bello paisaje en el que se encuentran, en Riclones, las cuevas prehistóricas de Micolón y Chufín, ésta última visitable con guía.