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Patrimonio En El Municipio - Turismo Suances

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Según los estudios llevados a cabo por D. Javier Gómez Martínez, las características más acusadas de la arquitectura religiosa en Suances se podrían resumir de la siguiente manera: Todas ellas siguen un modelo castellano con raíces góticas.

La Iglesia parroquial de Suances se comenzó a construir entre los años 1600 y 1610. Es una de las más completas, ya que incorpora el camarín y las dos capillas laterales. En el año 1705 se le dio más altura para fundir la nave con la capilla mayor y dar cabida a una bóveda de cañón con lunetos.

La Iglesia de Tagle se comenzó en 1685 y se quedó en un intento de imitar a la anterior.

La Iglesia de Puente Avíos mantiene cuatro elementos marcadamente góticos: un estribo que busca la diagonal, el ochavo de la capilla mayor, la espadaña de tres voces a los pies en vez de la torre y una crucería de combados cóncavos cuando éstos ya habían comenzado a simplificarse, haciéndose rectos o incluso desapareciendo. A diferencia de las dos anteriores, fue levantada de nueva planta en una sola campaña en el año 1664.

La Iglesia de Ongayo, construida entre 1728 y 1733,  ostenta el mérito de conservar el único camarín de la serie y el de no haber racionalizado al máximo el uso del espacio al plantar la torre no adosada al hastial sino dentro de la nave.

En Hinojedo, la construcción de la iglesia se inició paralelamente a la de Suances (1600-1610), con la diferencia de que concluyó en esa misma década por ceñirse a un proyecto menos ambicioso. Por su parquedada es un ejemplo claro de composición modular.

La iglesia de Cortiguera es una vuelta a los orígenes. Se construyó entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Recupera la espada gótica y elimina los terceletes, las ligaduras y los combados, para no dejar más que la auténtica crucería, los nervios diagonales. La plementería sigue siendo como en los casos anteriores: cupuligorme. La portada es de un clasicismo más puro.

En cuanto a las capillas, todas ellas son muy homogéneas y se caracterizan por su elementalidad. Fueron construidas entre los siglos XVII y XVIII. Responden a un mismo tipo: recinto cuadrado ciego por todos los lados menos por el meridional, con el altar siempre situado al norte, dos muros contravientos que resguardan una puerta flaqueada por dos pequeñas ventanas. En la fachada sur se sitúa la espadaña de tronera única.

El municipio de Suances conserva aún numerosos ejemplos del paso del tiempo en todos los pueblos que la villa.
  • SUANCES
  • HINOJEDO
  • CORTIGUERA
  • PUENTE AVÍOS
  • TAGLE
  • Casa de los Polanco (siglos XVII- XVIII)
  • Restos de defensas costeras de la Punta del Torco (siglo XVII)
  • Casa Ayuntamiento (finales del siglo XIX)
  • Colegio San José (año 1903)
  • Castillo de Florencio Ceruti (año 1904)
  • Casa de la familia Fernández Celaya (siglo XX)
  • Quinta del Amo, de estilo pintoresquista inglés (siglo XX)
  • Casa de los Arce (siglo XVII)
  • Casa de los Velarde (siglo XVIII)
  • El Molino de Sala (siglo XVII)
  • El Molino de la Lastra (siglo XVII)
  • Casa de los González Barreda (siglo XVIII)
  • El Molino del Espino (siglo XVIII)
  • Casa y Capilla de los Quirós (siglos (XVI-XVII)
  • Torre Medieval

Además, en el límite con el municipio de Santillana del Mar se encuentra la Torre de San Telmo (siglo XVI). Situada en los acantilados que separan la playa de El Sable de la ensenada de Santa Justa. Aunque se encuentra en ruinas, su presencia marca el paisaje de este lugar de la costa, evoca antigua épocas de luchas y navegantes.

El municipio de Suances pertenece a la comarca natural denominada Franja Costera o La Marina. Aunque se trata de un municipio muy poblado, tiene un gran número de lugares de interés para el amante de la naturaleza, debido a la gran accesibilidad y las facilidades de observación que presenta el litoral.

El paisaje costero se caracteriza por la presencia de acantilados, únicamente interrumpidos por la Ría San Martín. Es este un ecosistema que sirve de refugio esporádico a las aves migratorias, lo que nos brinda la oportunidad, sobre todo en época invernal, de poder observar especies poco frecuentes en Cantabria que, junto con las que habitan este estuario durante todo el año, proporcionan un valor ornitológico especial.

La vegetación está constituida, en las zonas de marisma, por comunidades amantes de la sal: carrizo, junco marino, salvio y berdolaga marina, entre otros, que forman praderas permanentes.

En los acantilados e islotes costeros, además de las aves características de este ecosistema como la gaviota argéntea y el cormorán moñudo, nos sorprenderá encontrar algunas especies como el halcón peregrino o el cernícalo que, originales de otros ecosistemas, se refugian en los inaccesibles acantilados para asegurar su supervivencia. En sus bordes, la landa atlántica constituye la vegetación natural estable, formada por matorrales arbustivos y subarbustivos, como el escajo o tojo, brezo y árgoma, es de gran importancia ecológica por retener con sus raíces el suelo, evitando así la erosión.

En las playas y arenales que jalonan el litoral, la cubierta vegetal es herbácea. Dado que las arenas son móviles, las especies vegetales que en ellas viven, tales como lechetrezna, Espinardo, armuelles silvestres, rábano de mar, se ven igualmente trasladadas, por ello la vegetación existente durante el verano desaparece con frecuencia cuando llega el otoño y el invierno, surgiendo en otros lugares al verano siguiente.

Debido a la escasa cobertura vegetal, el grupo de mayor interés faunístico lo constituyen reptiles, como el lagarto verde y el eslizón, y aves como el corregimos, el chorlito chico o el charrán común, además de las habituales gaviotas. Nos será también muy fácil observar invertebrados como la pulga de arena.

Para concluir, no podemos dejar de mencionar las praderías que, extendiéndose hasta el mar, forman el ecosistema que más superficie ocupa en el municipio, favorecidas por el suave relieve que lo caracteriza. Prados que aparecen salpicados por modestas plantaciones de eucaliptos y por pequeñas manchas de arbolado autóctono en sus lindes y en las vaguadas de difícil cultivo.

En cuanto a la fauna mayor, valor lo poseen los mamíferos depredadores de pequeño y mediano tamaño como el erizo y el zorro, junto con aves, que se refugian en los retazos de fondosa y en los bosques de eucalipto.